Te extraño todos los días, incluso en los más alegres. Porque la vida sigue, sí, pero no igual. Aprendí a llevarte conmigo de otra manera. En los valores que me dejaste. En las decisiones que tomo pensando en lo que tú hubieras hecho. En la forma en que trato de amar, como tú lo hiciste: con todo, sin medida.

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